solem meum.

Este ardor dentro del corazón, tan vergonzoso de sí mismo, que se extiende hacia afuera para destruir todo lo que intenta acercarse, ¿Cuál es mi calor sino el sol? Mi forma de amar nunca es lo suficientemente tendente a ser bella pero, ¿Cómo ser bello cuándo la crueldad habita, cuándo el amor se vuelve un acto tan doloroso? 

Con esta tendencia a ser cruel y doloroso, se siente necesario soltarlo. Encuentro en mi voz, susurros de esperanza entre el caos y el dolor, ¿Puede el sol ser también mi redención, o sólo un eco de la pasión y el amor?

Entre las estrellas busco el consuelo, y en su brillo, el reflejo de mi anhelo. Sus rayos dorados acarician mi piel, prometiendo sanar las heridas del ayer. ¿Es su calor una promesa de redención, o simplemente un espejismo de emoción? En su luz encuentro refugio y paz, una tregua momentánea del mundo fugaz.

En la búsqueda de sentido, alzo la mirada, interrogando al cielo, buscando la entrada. Entre dudas y esperanzas, su luz me envuelve, mientras en su abrazo mi espíritu se resuelve, ¿Será el sol, entonces, mi guía y protector, o simplemente un reflejo de lo que en mi corazón mora sin temor?

Si el sol puede sanar y también iluminar, entonces en su fuego puedo confiar. Y si su luz es la senda a seguir, que cada día sea un paso hacia el despertar. En cada amanecer, quiero sentir su ardor abrasador, que queme mis dudas y despierte mi fervor con una fuerza inquebrantable. 

Pero, ¿Es el sol esa emoción tan intensa y confortable que busco, o sólo un reflejo pasajero de lo que anhelo?, ¿Es su calor el abrazo que me envuelve en paz, o simplemente un espejismo que desaparece con la noche? 

En la búsqueda de sentido, su luz me guía, pero también me confunde, dejándome en un limbo de fervor y duda. En la intensidad de su abrazo, busco respuestas, vislumbro la posibilidad de encontrar la paz que tanto anhelo, pero también me embarga la tristeza de saber que quizás sea una ilusión pasajera, solamente me queda esperar que el tiempo revele si es redención o solo un sueño fugaz. 

Aunque en esta encrucijada entre el deseo y la realidad, solo puedo confiar en que cada amanecer traiga consigo una respuesta más clara, aunque el peso de la duda no me abandone fácilmente. 

Finalmente, decido quedarme no por una ilusión fugaz, sino por mi amor y mi decisión firme de entregarme a este ardor. No es solo el sol, sino mi voluntad y mi pasión las que me hacen sentir que aquí, en su luz, he encontrado mi lugar. 

En sus ojos encuentro la pureza y la bondad que iluminan mi vida, y en su risa, el sonido de la felicidad compartida. Es en su compañía donde encuentro la plenitud, donde el tiempo se desvanece y solo existe el presente, lleno de amor y complicidad.

Así como el sol en el cielo brinda vida a la tierra, mi sol brinda vida a mi corazón. En él, en mi sol, encuentro la serenidad que tanto busco, en su abrazo incandescente, elijo encontrar mi paz y mi redención, sabiendo que es mi amor el que me sostiene, y no solo un sueño fugaz.





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