Amor infinito

No volviste.

Y el mundo tampoco se detuvo.

Solo yo.

Solo este cuerpo que no sabe

cómo seguir siendo sin ti.


Todo lo que amamos ya no está.

Ni la voz.

Ni el tacto.

Ni ese silencio compartido

que dolía menos que este.


Camino entre cosas que ya no me miran,

cosas que te recuerdan sin querer.

Nada dice tu nombre,

pero todo lo grita.


Nunca hubo final,

solo un corte repentino,

como si el tiempo se hartara de esperarnos.


Y aquí me quedé,

en el borde exacto

donde se rompe la música.


No espero.

No busco.

Solo escucho la ausencia

mientras se pudre el amor en los rincones

donde alguna vez dormimos.


No hay consuelo.

Ni poema.

Ni música que me devuelva lo que no era mío.

Porque incluso cuando eras mío,

ya te estabas yendo.


Esto no es duelo.

Es permanencia.

Es una herida sin bordes.

Un amor sin cuerpo.

Un infinito sin Dios.


Y si aún pienso en ti,

es porque no hay nada más

donde dejar caer la voz.


Si esto es infinito,

es porque no termina de doler.

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