Cenizas de tu ausencia: La soledad en los días de un corazón roto.

En el abismo de los instantes,
donde la vida se desangra,
mis labios rojos laten
con la pasión que me consume.

Sonrisas fugaces,
como lágrimas en el viento,
me llevan al abismo
donde el amor y el desamor
se confunden.

En este laberinto de sombras,
donde el sufrimiento es mi guía,
busco el eco de tu voz,
pero solo encuentro el silencio.

Mis labios rojos,
que un día besaron el fuego,
ahora se marchitan
como la flor que nunca floreció.

Y en este vacío que me habita,
donde el amor se desvanece,
solo me queda el dolor,
como un río que no cesa.

Recuerdo tus ojos,
dos pozos profundos de noche,
donde me sumergí sin fondo
y me perdí en la oscuridad.

Tu piel, un terreno de seda
donde mis dedos se enredaban,
ahora es un recuerdo lejano,
una ilusión que se desvanece.

En este desierto de emociones,
donde el amor es una quimera,
busco un oasis de consuelo,
pero solo encuentro la amargura.

Y sin embargo,
sigo buscando en la oscuridad
un destello de luz,
un resquicio de esperanza.

Porque en el fondo de mi alma
sigue ardiendo una llama,
una pasión que no se apaga,
un amor que no muere.

Pero el tiempo es un ladrón
que me roba los recuerdos
y me deja con las manos vacías
y un corazón que sangra.

En este viaje sin rumbo,
donde la tristeza es mi compañera,
busco un refugio,
un lugar donde esconderme.

Y en mis sueños
te veo sonreír,
con una sonrisa que ilumina
la oscuridad que me rodea.

Pero al despertar,
la realidad me golpea
y me deja sin aliento
y con un vacío que me consume.

Y así sigo caminando
por este camino sin fin,
con la esperanza de encontrar
un poco de paz y un poco de amor.

Y aunque el dolor me acompañe
y la tristeza me envuelva,
sigo adelante,
porque en el fondo de mi alma
sigo creyendo en el amor.

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