Descansa entre mis suspiros

Descansa, amor,
en la orilla tranquila de mi pecho,
donde el día se abre
y el silencio es un refugio suave.

Mírame,
con esos ojos que saben desarmar la prisa,
y déjame hundirme en su hondura,
como quien se reconoce en un espejo secreto.

Tu rostro, tan cerca,
es un paisaje que me calma y me enciende,
una verdad que se revela en cada línea,
y yo, rendida, lo contemplo
como si el mundo pudiera detenerse ahí.

Aquí, entre mis brazos,
no existe el ruido,
ni el peso del día,
solo la calidez que arde sin quemar,
ese fuego sereno que nos reclama enteros.

Tu piel roza la mía
y en ese roce arde la ternura,
una pasión que no grita,
que se guarda en el temblor de un suspiro,
en la entrega silente de sabernos vivos,
entrelazados en deseo y calma.

Eres mi refugio,
mi certeza de hogar,
mi incendio compartido,
la llama que sabe dar calor sin consumirnos.

Descansa,
porque en mi corazón caben tus desvelos,
y en tu aliento
encuentro la plenitud que me sostiene.

Quiero ser esa paz que buscas al cerrar los ojos,
ese lugar secreto donde puedes soltarte,
donde la vida pesa menos
y el amor lo abarca todo.

Quédate, amor,
descansando en mis suspiros,
que en cada respiración tuya
late conmigo la eternidad.


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