Charlie.
Nuestro querido y amado perro, estoy aquí hablando contigo, aunque ya no estés aquí físicamente con nosotros, quiero decirte que fue muy gratificante encontrar en ti más que un amigo, eres más que un perro, compartiste con nosotros momentos felices y tristes, en cada rincón de la casa existen partes de ti, en cada momento que compartimos siempre estabas ahí, nunca nos fallabas, nunca nos abandonabas.
Estuviste desde pequeño, creciste con nosotros de lado a lado, un pequeño peludo lleno de curiosidad, travieso y lleno de vida, no sabíamos que fueras a ser tan especial, que llenarias esa casa con todo ese amor, desde pequeño hasta la vejez, estuviste ahí, siempre presente.
Recuerdo cuando eras un cachorro, y te posabas en mis piernas, sentía tu calor y tu amor. Y aunque creciste y ya no eras un bebé, seguiste haciéndolo, como si supieras que ese era mi lugar favorito para ti. Y yo te lo permitía porque era mi lugar favorito, también.
Me encanta acariciar tu entrecejo suave, y sentir cómo se relaja tu mirada grave. Y cuando toco el puente de tu nariz fina, haces caras graciosas, tu colita se movía de alegría y mi corazón se rendía.
Me encantaba sentir tu respiración suave y tranquila en mi piel, me hacías sentir completa, y tu presencia siempre fue ese refugio de paz y tranquilidad. Cuando me encontraba triste, te abrazaba y tú me lamias la cara en respuesta. Y eso me hacía olvidar mis penas.
Charlie, eras, eres y siempre serás el rey de la casa, con esa mirada brillante, con esa alegría tan desbordante por salir al mundo, espero estés corriendo libre, sin dolor y sin miedo. No te preocupes por nosotros, que a pesar de que te extrañamos mucho, entendemos que debes seguir adelante en ese lugar de paz que necesitabas.
Me enseñaste a amar sin condiciones, a vivir el presente y a disfrutar cada instante. Siempre voy a recordar cómo te acurrucabas a mi lado para que te diera cariños y me dabas en cambio esas miradas llenas de amor y ternura.
En cada recuerdo te vemos vivir, te vemos sonreír, extrañamos tu presencia, tu calor y tu amor. Tus tardes de siesta y tus noches de cariño son lo que guardamos en nuestros corazones. Eres el hilamento que tejió cada recuerdo latente de amor que nos unió.
Te amo, Charlie, con todo mi ser. Te amamos, con todo nuestro corazón. Y no te olvides de nosotros, porque nosotros nunca te olvidaremos. Te amamos, por siempre y para siempre.

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