✿ Lěng Huǒ冷 。

Nota: Baalberith [Demonio de baja categoría que se especializa en la comunicación con los humanos.]

Estaba sumergida en mis pensamientos, pensaba en muchas cosas que la verdad no debería de pensar, esas cosas me lastiman. La canción se cortó... No entiendo... Puedo escuchar un sonido extraño...
¿Qué es eso? 
"Hola, ¿En qué piensas?" Un gran escalofrío recorre mi columna al punto que me hace temblar, y permanecer en un silencio muerto.
¿Q-Qué es esto?
"Pues te estoy hablando, responde." Comienzo a sentir frío... Un frío que te hiela los huesos... El frío causado por el miedo más profundo.
¿Q-Quién eres...? Dije en un hilo de voz entrecortado.
¿Acaso ya no me recuerdas? Soy Baalberith. Tenía que ser una broma. No podía ser real esto... Pero... ¿Cómo es que podía oírlo? No entendía nada de lo que pasaba...
¿Tengo que aparecer en tu puerta para que me creas?
Si esto es una broma, es cruel! ¡Basta!
¿Por qué piensas que esto una broma? Mi niña Lěng, siempre tan obstinada... Tú te quedabas conmigo... Eras una nenita... Pero creciste y me abandonaste, y volví por ti. Estaba helada... Ese apodo, ese apodo me lo dio ese hombre... No entendía que estaba pasando... Ese recuerdo que fingí olvidar. El hombre alto del  oscuro lugar... La respuesta no se hizo esperar por aquella voz.
Así que si me recuerdas después de todo... Puedo ver en tu memoria, sé que aún sigue ahí… Ese recuerdo que te atormentaba todas las noches, pero por alguna extraña razón reprimiste esos recuerdos. El viento comenzó a correr con fuerza. Cuando siento sus manos en mi cintura, y su aliento en mi cuello, un tanto frío. Intento mirarlo, pero estábamos a oscuras, solo veo su boca sonriendo. La débil luz que provenía de aquel lugar era la única cosa que me permitía tener una leve vista de lo que estaba delante de mis narices. Mis manos comenzaron a temblar, y mi piel palideció. Mi corazón latía con fuerza, mi pulso descontrolado se comparaba con mi respiración. Se sentía extraño.
No voy a enojarme... Podemos hablar si quieres. Las lágrimas brotaron de mis ojos por algún motivo.
Lěng¿No te da miedo la muerte?
¿Por qué habría? Es algo inevitable, vacía, una pregunta al aire. Y hasta es hermosa, a mis ojos, al menos. Pensar en ella no provoca en mí rechazo alguno, no rehusó nombrarla o afirmarla, siempre ha sido un consuelo que esté esperándome al acabar.
¿Enserio? Ven conmigo Lěng. Después desperté en otro lugar, con vendajes por el lado de mi ojo izquierdo. Mi mente da vueltas, estoy tensa, tengo pánico y muchísimo odio... Aprieto mis puños y guardo mis manos en los bolsillos... Lo siguiente que recuerdo, lo siguiente que puedo ver, es mucha sangre... En el suelo, hay mucha...Hay sangre… Hay sangre en mis manos... ¿He hecho algo malo? ¿Le he matado? Alzo la vista solo para notar que en el suelo estaba yo... Y de pie, frente a mí, está él... La causa de mis nervios... Sosteniéndome de sus garras, de las cuales aún goteaba sangre... No puedo respirar... Intento tocar con mis manos y noto una gran herida punzante en mi cuello... No puedo hablar, quiero maldecirlo, quiero insultarlo. Las palabras no salen por mucho que me esfuerzo, y en segundos, siento desvanecer. Las últimas palabras que puedo escuchar de su boca son:
Te pido perdón por las veces que te he fallado, en especial por ésta... Las buenas personas acaban en el infierno porque no saben perdonarse a sí mismas”.
¿En serio este sería mi final? ¿Qué he hecho para merecer esto? Mi cabeza daba vueltas y dolía de tanto llorar, al igual que mis pulmones. ¿Acaso aquí es donde debo morir? ¿Encerrada como una rata? Cerré mis ojos y al abrirlos, estaba en una camilla. Mirando mis brazos, me di cuenta de varias marcas como rasguños, cortadas veía muchos tubos, y sentía mucho dolor... Debo confesar que soy todo un desastre.
¿Estas despierta? Una voz masculina podía oírse desde lo que parecía, una sala de espera.
¿D-DONDE ESTOY? Miraba nerviosa a mí alrededor.
― ¿Dónde más estarías? Estas en un hospital… Deberías bañarte, estas ensuciando el piso. Mi gesto cambió a un semblante más frío y con una mueca de miedo.
―  ¿Hospital? … No sé qué paso... A medida que la luz se iba intensificando, notaba como mis brazos, mi rostro, mis piernas y pies estaban salpicados en sangre. Quizá ahí fue donde todo inicio... ¡¿P-Por qué estoy cubierta en sangre?! Pude ver que los ojos café del chico que me acompañaba se habían perdido, y ahora sus ojos se veían negros, y en ellos había una mirada sádica.

―Muy bien... En sus labios se dibujó una sonrisa muy grande mientras tocaba mi cara y mis vendajes  ¿Me extrañaste? Lěng
― Mi cuerpo empezó a temblar muchísimo. Era él. 


                                            piel canela. 💕

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